Páginas

miércoles, 29 de agosto de 2012

-

La vida punga nos fue amarreteando sueños, 
y las mochilas empezaron a cansar. 
La paciencia, que no sabe mentir cartas, 
nos leyó las manos rubia... y nos bajó el pulgar. 
De tanto jugar con fuego, nuestro incendio se apagó. 
Y esta lástima lastima 
y es una pena... 
si apenas empezábamos a empezar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario